sábado, 1 de noviembre de 2008

Compostela con encanto. Noviembre



NOVIEMBRE
Santiago en Noviembre alberga una belleza lánguida y melancólica, menos obvia, pero no menos bella. La clase de belleza melancólica que sólo gallegos y portugueses parecemos entender con profundidad. Esa ‘saudade’ en el alma que duele -sólo un poquito-. Ese dolor dulce que te recuerda, con voz pausada, que la vida es tan frágil como las hojas de los árboles. Nuestro otoño está hecho, básicamente, de lluvia y hojas, pero también de piedra. Piedra que guarda, seguramente, secretos alquímicos de cientos de años reflejando la ‘vía láctea’ - el camino de las estrellas del cielo- soportando toda su lluvia.
Un paseo por los soportales de las calles de la zona vieja, resguardarte en un café donde contemples las gotas resbalar tras el cristal con una taza caliente entre las manos…que suene una vieja canción y te haga recordar los ojos de un amor perdido…quizás un hondo suspiro…y ya estarás inmerso en nuestro espíritu otoñal: ese sabor agridulce, esa leve, casi imperceptible, nostalgia que crepita en los corazones de los gallegos (capaces de percibir infinitas tonalidades de gris en el aire).
Aún así, y esto os lo aseguro, cuando sale el sol, (porque a veces también luce el sol en otoño) esas mismas calles taciturnas se llenan de gente abrigada y sonriente, llevando el paraguas de ‘non vaia se-lo demo’ (por si las moscas); hasta las ramas de los árboles parecen desenredarse y crecer. 
Quizás porque sabemos que volverán las lluvias, disfrutamos de la débil luz de otoño como nadie y ese, creo, es el secreto de nuestra cultura.
Que disfrutéis de nuestro Noviembre.

NOVEMBER

Santiago in November holds a languid and melancholic beauty, less obvious than expected yet not less beautiful. The kind of melancholic beauty that only Galician and Portuguese people seem to fully comprehend. That ‘saudade’ in our souls that hurts, just a little. That sweet pain that softly reminds you that life is as fragile as the leaves from the trees. Our Autumn is basically made of rain and dry leaves, but also of stone. Stones that probably keep alchemic secrets after thousands of years reflecting the ‘vía láctea’ in the sky (the path of the stars) also baring all of its rain. 
A walk by the old town arcades, take shelter in a café where to watch the rain drops on the glass windows with a hot cup in your hands; an old tune reminding you of a lost love…a deep sigh…and you will be immersed in our Autumn mood: that sweet and sour taste, that slight, almost imperceptible nostalgia that crackles in Galician hearts – people able to distinguish endless shades of grey in the air-. Even so, and this I can tell, when the sun comes out, because the sun also shines in Autumn from time to time, those same gloomy streets are filled with wrapped up warm smiling people, carrying the ‘just-in-case’ umbrella, even the tree branches seem to unravel and grow. 
Maybe because we know that rain will come back again we enjoy the weak Autumn light as no one else, and that, in my opinion, is the secret to our culture. 
Enjoy our November.

No hay comentarios: